La inclusión de género femenino: una urgencia empresarial y una deuda social

Por Luis Martínez García

Soy un convencido de que no hay verdadero desarrollo empresarial sin inclusión. A lo largo de mi experiencia liderando procesos en el sector gremial y acompañando iniciativas públicas y privadas, he podido ver de cerca una realidad incuestionable: el talento femenino ha sido históricamente invisibilizado, cuando en verdad es una de nuestras mayores fortalezas como sociedad.

Hablar de inclusión de género no es una moda, es una transformación ética. En las organizaciones que he acompañado, donde se ha dado el espacio justo a las mujeres —no solo en los roles operativos, sino también en la toma de decisiones estratégicas— los resultados son medibles: más innovación, mejor clima organizacional y mayor sensibilidad hacia las necesidades del entorno.

Las cifras lo confirman: solo el 19% de los cargos directivos en Colombia están ocupados por mujeres (DANE, 2023). Y sin embargo, estudios como el de McKinsey (2020) demuestran que las empresas con mayor diversidad de género tienen un 25% más de probabilidad de ser rentables por encima del promedio de su sector. Es decir, la inclusión no solo es lo correcto: es lo inteligente.

Casos como el de Ecopetrol, que logró pasar de un 12% a un 28% de participación femenina en cargos técnicos entre 2018 y 2023, demuestran que es posible. Lo lograron con voluntad institucional, revisión de sesgos en procesos de selección, políticas claras de equidad y un compromiso explícito con el talento.

La verdadera equidad no radica únicamente en cuotas o protocolos. Está en construir entornos donde el liderazgo femenino se sienta legítimo, respetado y promovido. Porque una empresa que no integra la perspectiva femenina en su estructura, pierde no solo capacidad técnica, sino alma.

Y más allá de las empresas, como sociedad nos debemos una revolución silenciosa pero firme: aquella que ponga en valor lo que las mujeres hacen todos los días, muchas veces sin reconocimiento. Es tiempo de pagar esa deuda. No por obligación, sino por justicia, por eficiencia y por un país mejor.

Luis Martínez García es un líder empresarial con visión estratégica, trayectoria gremial sólida y una destacada formación académica como Administrador de Empresas, Especialista en Finanzas, Magíster en Gobierno y Políticas Públicas, y Doctorando en Turismo. Su experiencia lo posiciona como un perfil integral en consultoría, capaz de articular el sector empresarial, académico y gubernamental para generar impacto real. Como Director Ejecutivo de FENALCO Córdoba, ha liderado con éxito iniciativas de desarrollo competitivo, transformación institucional, innovación empresarial y alianzas público-privadas, consolidando procesos que fortalecen el ecosistema económico regional. A su vez, su rol como docente universitario de posgrado y consultor le permite aplicar con solvencia conocimientos en gobernanza, desarrollo organizacional y estrategias de crecimiento. Luis se distingue por su enfoque orientado a resultados, su sensibilidad por el desarrollo territorial y su habilidad para diseñar e implementar proyectos de alto impacto económico y social, siendo un talento clave para liderar procesos de cambio y transformación en cualquier organización.