No suelo escribir en este tipo de RED, pero desde hace un par de años he estado preparando un TEDTalk, TEDx o algo similar — inspirado en una conversación con mis primos Lucas Llinás y Edgardo Ortiz Llinás.
Y creo que finalmente llegó el momento de empezar a compartir ideas, generar conciencia y dar el primer paso para que esa conferencia se haga realidad.
Durante estos últimos 15 años de trabajo, una de las lecciones más valiosas que he aprendido es que la tranquilidad mental en el trabajo muchas veces nace de elegir no absorber la negatividad de los demás.
De un jefe.
De un compañero.
De un gerente.
De cualquier persona alrededor.
Porque la verdad es que nunca sabemos realmente el peso que cada quien está cargando en su vida. Todos libran batallas que no vemos.
Y algo que también he aprendido — y profundamente interiorizado — es la enorme diferencia entre ser jefe y ser líder.
Un jefe muchas veces opera desde el ego:
el control, la autoridad, la jerarquía.
Un líder opera desde el propósito:
potenciar personas, reconocer talento y crear espacios donde otros puedan crecer.
Y el liderazgo basado en el ego rara vez genera valor duradero.
Genera tensión.
Limita la creatividad.
Y poco a poco hace que las personas talentosas se alejen buscando entornos más sanos.
Pero cuando las personas se sienten inspiradas en lugar de controladas, ocurre algo distinto.
La innovación crece.
El compromiso se vuelve natural.
Y la gente deja de trabajar por obligación para empezar a aportar con propósito.
He tenido la fortuna de vivir el liderazgo desde perspectivas muy diferentes:
comenzando en la industria de oil & gas, luego liderando grandes equipos nacionales, más adelante gestionando equipos de más de 100 personas con impacto regional en Rappi, y actualmente en Tools for Humanity, en un rol mucho más cercano a la base de la estructura corporativa.
Cada etapa me dejó una lección distinta.
Cada etapa me enseñó humildad.
Y aunque los contextos eran completamente diferentes, todas esas experiencias terminaron moldeándome no solo como mejor profesional, sino también como mejor ser humano.
En el camino he tenido el privilegio de acompañar a muchas personas en sus procesos de crecimiento profesional y personal.
Y probablemente esa ha sido la parte más gratificante de todas:
ver personas evolucionar,
ganar confianza,
encontrar propósito,
y observar cómo esa transformación termina convirtiéndose en éxito colectivo.
Porque el liderazgo no se mide por el cargo que tienes.
Ni por la cantidad de personas que te reportan.
El liderazgo se mide por el impacto que generas en la vida de otros.
Cuando ayudas a alguien a creer en sí mismo…
cuando reconoces potencial antes de que esa persona lo vea…
o simplemente cuando creas un espacio donde alguien puede sentirse auténtico y seguro…
no solo estás formando profesionales.
Estás transformando vidas.
Y en el proceso, tú también evolucionas.
Al final, la decisión es muy simple:
Puedes ser recordado como alguien que inspiró crecimiento.
O como alguien cuya autoridad las personas soportaban, pero nunca siguieron de verdad.
Entonces la pregunta es:
¿Estás liderando desde el ego…
o desde la inspiración?

César A. Herrera Llinás
Ingeniero Electrónico y MBA con más de una década de experiencia liderando operaciones, crecimiento y transformación en sectores de tecnología, plataformas digitales y energía. Fue Head of Operations en Rappi Ads, donde escaló equipos globales, cuadruplicó la productividad y redujo costos en un 60%. Actualmente es Growth & Ops Lead en Tools for Humanity, impulsando la expansión de Worldcoin en América Latina.
Más allá del mundo corporativo, César es emprendedor y fundador de Casa Graf, una cervecería artesanal y centro cultural en Bogotá, que combina creatividad, comunidad y estrategia empresarial. Su carrera se ha definido por construir sistemas escalables, empoderar equipos y conectar la innovación con impacto real.